Un fuego de la vitro no se enciende

Las placas vitrocerámicas pertenecen a los electrodomésticos que mucho más usamos en nuestro día a día, y a pesar de que los desarrolladores se esmeran cada día por diseñar electrodomésticos poco a poco más eficaces energéticamente, que tengan menos averías o fallos y duren mucho más, son usuales las averías o fallos que se muestran en la mayor parte de las situaciones gracias a un mal empleo o cuidado.

Los fallos más habituales en la vitrocerámica son:

Fallo placa electrónica

En ocasiones en el momento en que nuestra vitrocerámica prende pero no excita el inconveniente es la carencia de energía en los quemadores, señalando que la falla está en el tablero de control.

Esta incidencia puede deberse a daños en algún ingrediente de la placa electrónica. Posiblemente los relés se hayan colado o se hayan soltado, que las conexiones del quemador estén dañadas o que otro elemento de la placa electrónica esté dañado. En todo caso, es primordial advertir de qué parte se habla para lograr reemplazarla por una exclusiva.

No calienta lo suficiente

Probablemente halla un inconveniente de que tu fuego o múltiples fuegos en tu vitrocerámica no calientan con la capacidad que precisas. Este inconveniente hay que en parte importante al voltaje que puede lograr la resistencia. Si esto no es bastante, el fuego no se calentará apropiadamente. Si el inconveniente persiste tras la verificación, la placa de control puede ser la causa.

Este es un inconveniente común. Transcurrido un tiempo, comenzamos a ver que nuestra vitrocerámica no excita, y en las situaciones en los que sí, tarda considerablemente más de lo frecuente. Este fallo se genera en el momento en que la placa deja de marchar con normalidad y tiene 2 causas: un fallo en los mandos (no tenemos la posibilidad de realizar marchar la placa pues los mandos no marchan) o un fallo eléctrico provocado por el enchufe o toma de corriente imperfectos

Cuidado SOLUCIONES GAS

Reemplazar una lámpara derretida en una placa vitrocerámica brillante.

  • Apague la nutrición.
    • Halla el enchufe de tu vitrocerámica y desconéctalo.
  • Retire la vitrocerámica de la encimera.
    • Con el apoyo de un cuchillo o afín hay que levantarlo de forma cuidadosa para no dañar el marco ni el cristal.
    • No debe contener silicona ni ningún género de pegamento, si bien a veces puede llevarlo a cabo y hace difícil su supresión.
  • Halla el enchufe de tu vitrocerámica y desconéctalo.

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